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¡Baila tecktonik!
Por Brenda Ramos

Hay que admitirlo: los bailoteos de moda de las masas siempre han sido una fatalidad para la cultura del baile. No por nada se terminan convirtiendo en la burla de la década siguiente. Ha sido tan repetitiva esta historia que hasta sorprende que todavía incursionen estas oleadas de pasillos ridículos en pleno siglo XXI. La parte buena es que se trata de una agradable forma de divertirse, y que no hay razón para no disfrutar de una buena coreografía en público si es que no tenemos miedo al ridículo.

Reconozcamos también, que estos son los bailes de gente blanca que sin quererlo glorifican los mejor logrados estilos de los negros y los latinoamericanos. Ejemplos de “estilos urbanos” que exigen destreza física y sentido del ritmo vienen desde el breakdance hasta el hip-hop dancing, inclusive el funky y aún más esa disparatada corriente llamada krunky. De nuestro lado tenemos la banda, la más compleja quebradita, la cumbia urbana y muy discutiblemente hasta el reggaetón.

En la otra cara de la moneda está la triste suerte del legado de Madona, el voguing, seguido por el baile del robot y posteriormente el waving, un paso desprendido del funky y echado al traste por la cultura de masas. Pero no olviden que nosotros también tenemos “La Macarena”, las de Caballo Dorado, “El Menaito” y pequeños flashbacks que atormentan episodios de mi juventud como “El Marcianito (Comi Comi Coco Man)” o “Whiney Whiney”.

Aún con este contexto se desató un nuevo fenómeno del baile llamado Tecktonik (TCK). Nació por allá del 2000 en una discoteca parisina llamada Metrópolis y supuestamente es la forma de bailar la música electro.

Primeramente habría que definir qué demonios es la música electro, que en general se entiende como una variación más pop del techno que se mezcla con el funk, y dicho más ampliamente, house. De todos modos, no es que a los seguidores del TCK les importe mucho la música con la que lo bailan, desde el pop altanero de Yelle hasta el house de clubbing como Dim Chris (símiles son David Guetta y Alex Gaudino), sabemos que lo único que quieren es mover esos bracitos.

¿Sobre el estilo? Pues la verdad es que mucho conocimiento de danza no tengo, pero voy a intentarlo: es como una especie de movimiento exacerbado de los brazos al estilo del voguing, con pasos más controlados en las piernas, ligeros brinquitos, patadas y vueltas de vez en cuando. Todo eso sin tener mucha coordinación con el ritmo de la música. Lo más fácil es decir que el movimiento se concentra en la parte superior del cuerpo.
No podían tampoco dejar de lado el dress code: pantalones entubados, chaquetas en colores llamativos y tennis multicolores, mowhawks cortos con mechas sueltas, tupés y estrellitas pintadas en la cara. Es como un moderado escenario del post-nu rave. Algunos himnos del tecktonik son “Á cause de garçons” de Yelle y “We don’t dance, we are the dance” de Simian Mobile Disco.

Entre otras formas de bailar la música electrónica está el antecedente directo del TCK: el jumpstyle de Bélgica, que se practica con el hardcore y el drum and bass. No olvidemos la populachona forma de bailar saico en las raves de nuestra ciudad así como el famoso glowsticking o los juegos con luces fluorescentes.

A pesar de su “antigüedad”, el TCK comenzó a esparcirse en el 2007 por Internet gracias a Youtube y a las lagunas dejadas por la falsedad del new rave. Ya ha llegado a México y los bailarines se multiplican como conejos. Triste es que todo haya sido una soez estrategia comercial y sus creadores ya registraron el nombre como una marca para ejercitar todas las formas del merchandising, desde música hasta playeras, bebidas energéticas y quién sabe cuantas cosas más. Sólo falta que cobren por bailarlo. Sabemos claramente el futuro del tecktonik: morir al cabo de unos meses y burlarnos de él unos años más adelante. Con todo y eso, y como aún no cobran, ¡A bailar se ha dicho!


http://www.youtube.com/watch?v=C0DXCZJBn4Q

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