| 12.01.2008 | ||||
Hello Everything Por Brenda Ramos El onceavo trabajo del productor y compositor Tom Jenkinson aka Squarepusher resulta una prueba fehaciente de la naturaleza ecléctica del músico, quien logra combinar las habilidades más destacadas de sus trabajos anteriores en un solo álbum. Es un Squarepusher limándose las uñas, pisando terreno familiar con notable seguridad pero a la vez ligereza, sin tomarse demasiado en serio y sin estar condenado a las mareas de la vanguardia que lo obliguen a pisar siempre tierra virgen. La mayoría de la crítica hacia el álbum ha trazado paralelos con sus trabajos anteriores, curiosamente, cada crítico toma una postura distintiva y compara a Hello Everything con un álbum diferente, desde Big Loada hasta Music Is Rotted One Note, pasando por Go Plastic, Ultravisitor y Selection Sixteen. Lo anterior no hace más que simplificar la tarea de definir a un álbum como Hello Everything: una muestra del talento de archivo que este músico ha ganado con la experiencia. La compleja programación característica del IDM está presente en canciones como “Planetarium” y “Rotate Electrolyte”, ambas con una dosis de rápidas percusiones, inteligentes capas de bajo y sintetizadores precisos. También hay marcados tintes de jazz evidentes en “Theme For Sprite”, logrado a través de guiños a las virtuosas habilidades de Jenkinson con el bajo. “Bubble Life” intenta conseguir un balance entre las dos fuertes influencias del álbum, con una atmósfera más relajada, gracias a que Squarepusher decide despojarse un poco de las percusiones ultrarrápidas, hay guitarra acústica, crujidos y glitches de fondo, pequeñas dosis de eco y, desde luego, burbujas. “Vacuum Garden” es quizás el track más extraño y desencajonado de todo el disco, que consiste entera y exclusivamente en ondas perpetuadas de sonido de diferentes timbres, sostenidas y casi limpias en su aparición. “Orient Orange” es similar en concepto, pero su ejecución no llega a ser tan pulcra ya que incorpora percusiones así como distintas capas de sonido. “Welcome To Europe” conjuga la dosis exacta de repetición, apaciguando a nuestros oídos y preparándonos para la explosión de sintetizadores que crea agradables fragmentos melodiosos y memorables, fácilmente repetibles en la mente de cualquier receptor. Son canciones como ésta y “Hello Meow” las que hacen de Hello Everything el disco más accesible en toda la carrera de Squarepusher. Los fans que han seguido cuidadosamente su trayectoria encontrarán en este álbum material suficiente que haga remembranza a sus mejores tiempos, además de que podrán comprobar que Squarepusher sigue en forma.
|
||||
|
||||||||||||||

