CON LA T DE TIËSTO
Texto: shö
Fotografía: vicbang13, esteban soto wsw
“increíble, jamás había visto tanta gente en el foro alterno, ¿ese es Tiesto?” preguntaba mientras se colaba entre la multitud buscando llegar al escenario; “que asco” dijo después, mientras se limpiaba con su blusa las gotas de sudor puro que le llovían del techo; sin embargo, con el siguiente track y la siguiente cerveza, olvido el incidente y siguió bailoteando (cual ráfaga llena de emoción) sobre las bien conocidas salitas lounge. Después… nada, ya no la vimos.
8 mil personas, el mayor número de personas registradas en la presentación de un star dj en la ciudad, fueron testigos del sutil galanteo entre el rush provocado por las mezclas y la incomodidad causada por la cantidad de gente, el mal calibrado sonido y las bebidas calientes.
“Tiësto, Tiësto” se escuchaba mientras las manos se alzaban sincronizándose con los tracks que Tijs Verwest traía como parte de su repertorio del In Search Of Sunrise 4 “es puro oído, eso es un dj” (francisco, 26) y en ese momento, el sonido se fue. “No es posible, ¿es normal que se valla el sonido tantas veces y que además no prendan las bocinas de atrás? Parece que no calcularon la cantidad de gente que se iba a dejar venir” (Ricarda, 28). El poder de la masa sobrepasa muchas veces.
Fallas, menos mal que las pantallas de leads no se apagaron y que las formas orgánicas y los mensajes de “love” no dejaron de bombardear a los presentes que esperaron casi una hora bajo el sol de melodías easylistening hasta que Tiësto tomó el control.
4 horas tocó, una menos de lo que se tenía programado que durará su set , “En Distrito Federal sólo mezcló dos horas” (Pacú, 27). Durante ese lapso el foro alterno fue shamaniado por el dj number one del progresive trance y sus fieles vocales femeninas. “Alza los brazos nena, así lo puedes tocar… ¿quieres algo de tomar? nosotros venimos desde Acapulco” (Eliseo).
Después de que Tiësto mandara, que los residuos del baile se vieran sobre la carpeta y que la gente comenzara a abandonar el lugar, alguien más subió a mezclar; su sonido distaba de lo anterior, más arriba, más prendido; quizá fue, que a esas alturas la música sonaba mas estridentes, quizá el dj estaba emocionado por Tiësto o quizá fue el subliminal mensaje de “aquí se acabo, pero la fiesta continua”.
Y así fue, 50 pesos y se tenía el acceso al paraíso del after, con poca gente o la gente indicada, buena música y un buen amanecer.
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