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MICHELLE ADAMSON & PROTOCULTURE
La falta de "algo", constante de la noche»
texto: Adriana Colorado "la flaca"
fotografía: Esteban Soto
19.06.04.- Entonces después de sensaciones fugaces de regocijo y apertura vino un poco la calma con un estilo de matiz popero de Michelle
que a algunos pies detuvo.
Una noche pequeña, donde los pies se amortiguaban con el suelo,
y las palmas sonaron abriendo al viento en pequeños huecos su paso
de baile. Los gritos y las risas dieron la bienvenida a las musas que pintaron con su estela el inicio de esta fiesta.
Como un suspiro suave, como cuando uno toma aire para sumergirse;
de esa forma los sonidos se mezclaron entre nosotros, Azymut logró
conquistar al paso de sus manos en la consola, su sonrisa y su
baile, levantando a los espectadores, como a las olas el mar.
Entonces después de sensaciones fugaces de regocijo y apertura
vino un poco la calma con un estilo de matiz popero de Michelle
que a algunos pies detuvo. Varios presentimos que hacia falta algo,
un poco de magia o más fuerza en el ritmo, pero a la noche le restaba
vida.
El toldo que prevendría la lluvia, la cual no llegó, hizo del espacio
un centro de luz, que no sólo llamó la atención de los humanos, sino
también de los insectos, volaban sobre nuestras cabezas de tal forma que
parecía que entendían el ritmo. El espacio se tornó positivo para los
encuentros, para abrazar con la risa, y besar con la mirada a caras hermanas.
Entró Nino y con toda simpatía levantó a los que estaban sentados,
reanimó a los silencios, y los pies de nuevo despegaron. También el cielo despejó, y las estrellas asomaron su brillo. Algunos entrañábamos un poco del cielo y buscamos las orillas, aunque se perdía el volumen, que se concentró como todo lo demás en el espacio de luz. El suelo comenzó a vibrar, sobretodo si se prestaba atención, se sentían los saltos en masa...
Como si los ojos se pusieran de acuerdo, la mirada se canalizó al escenario cuando Protoculture entró, los pies dejaron de amortiguar, ya ahora sí, comenzaron a levantar la tierra, la poca que capeaba a nuestro suelo de barro. Fue notoria la diferencia las almas despertaron, y la mañana iluminó con su brillo. A diferencia, esta fiesta fue más fuerte por la mañana, aunque aún pareció faltar algo. Pero algo es muy cierto, la magia de estas fiestas es mayor que cualquier cosa, es encontrarnos más allá.
Algo definitivo, que me da tristeza reconocer, es que nos encanta el doble esfuerzo ¿cómo buenos mexicanos? No había un sólo bote de basura, ni bolsas ni nada... bueno sí, basura, pero somos tan divinos, que para bailar, para eso si hacemos nuestro huequito, tiramos pero que la basura no la toquen nuestros pies...¿verdad?
Lindo por la banda, que aguantó hasta que la música se silenciara, lindo por la gente que no teniendo ni ton ni son, en eso de la recogida, se puso las pilas en ver nuestro bosque limpio.
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