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GAlÁPAGO
Sensibilización a partir de
medios artificiales
texto: Acid Observer
fotografía: Michel
Amado
Galápago desde su incursión
dentro del Colectivo Nopal Beat
como conjunto de músicos, ha sido pieza fundamental en
el desarrollo y crecimiento del mismo. Ahora, bajo el sello Nopal
Beat Records -sub escala discográfica de EMI-
Galápago saca al mercado su primera producción
titulada Infinito Palmeras.
Antes de las cuestiones representativas del proyecto, no se puede
pasar por alto la manera en cómo Guillermo Ramírez,
cerebro de esta intención sonora, decide apostarle al colectivo.
Todo comenzó de una manera muy circunstancial, en una tocada
en Monterrey a principios de 1999, donde Double
Helix, Sussie 4 y Galápago
se presentaron, y fue allí donde Memo conoce a los tapatíos
Luis Flores, Jorge Hernández y Chass, los cuales tenían
en mente formar un sello discográfico que reuniera el talento
“electrónico” local: NopalBeat.
Cuando el proyecto Galápago
se enfiló en el compuesto electrónico, este apenas
se encontraba en su etapa de formación –alineando
sólo a la Double Helix, Axkan y Sussie 4 -. A partir de
esta liga musical, la vinculación creativa mutua generó
el intercambio de ideas y la producción de tracks de manera
individual y conjunta. Galápago
muestra su inclinación hacia el jazz, los ritmos latinos
y la percusión.
Para Galápago la música
es más que un medio de expresión, son exaltaciones
de la energía, pasiones y parte de una cotidianidad. Además,
señala, que por medio de las emociones, acompañadas
de impresiones, se pueden obtener propuestas artísticas
intensas; Infinito Palmeras es
el reflejo mismo de esta filosofía al tratar de reconocer
las emociones y la estética.
La simplicidad de Guillermo para evocar distintos estados de ánimo,
se basa en la misma percepción anudada a la somatización,
la cual fluctúa entre situaciones de placer hasta estados
de euforia y enojo. “(…) las emociones están
constantemente en todos los humanos, las tenemos fluyendo todo
el tiempo.” Para este músico y productor, a
diferencia de otros géneros rítmicos, las “modulaciones
electrónicas” tienden a ser un recurso que expresa
emociones y no actitudes.
Infinito Palmeras, su opera
prima contiene 11 tracks, a los que Memo llama “11
experimentos”, los cuales fusionan el Jazz con música
electrónica, de una manera congruente y equilibrada. El
proceso creativo del “ilimitado de palmeras” “no
pretende hacer mezclas sino conciliaciones musicales”
en donde elementos de cada género polifónico se
fragmenta, para encontrar así puntos denominadores del
binomio jazz-electrónico y generar algo distinto. Además,
a lo largo de este viaje sónico, Ramírez reconoce
que tiene canciones favoritas, como lo es la misma que le da el
nombre al disco, Infinito Palmeras,
ya que considera que es una composición que refleja todo
lo que quiere expresar a nivel emocional, cognitivo y estético,
además de una postura ideológica.
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